lunes, 15 de noviembre de 2021




 ATERCIOPELADA


Admiro su tez.  El color y el fino vello que le recubre.  Mis sentidos se disparan y alcanzan cimas insospechadas.  Inmóvil me mira y no observa mi mirada atenta a esa abertura que se deslumbra en cierta lejanía.  Sudo y mis manos tiemblan solo de pensar a que sabrá tanta exquisitez.  Dulce es.  En su centro percibo la dureza de un corazón labrado en los pliegues de su carne.



© Tere Casas del libro SORBETE DE PARCHITA 2021




martes, 11 de febrero de 2020

TRANSICION





Un día llegó.  Cambió los verdes por ocres y acolchó el adoquinado de cálidos colores, dándole sensación de profundidad a nuestros pasos. No vino solo, le acompañaba el inseparable viento, quien con su soplo maquillaba la ciudad de sepias.   Chocolate humeante, castañas y boniatos asados.  No era un extraño.  Era, nuevamente, Otoño.

Tere Casas © 2018 Seleccionada por Diversidad  Literaria (Otoño e Invierno IV)

viernes, 10 de mayo de 2019

R.I.P.




No quedan libros en sus anaqueles, solo el polvo de polillas. Atrás quedan las horas vividas, las que al final, le escoltaran hasta el mármol anodino que reposa en el jardín.


Tere Casas © 2018 Seleccionada por Diversidad Literaria/Concurso Libripedia 

sábado, 8 de diciembre de 2018

PERSEIDS


                                           
Have you heard their soft whisper
while sliding across the universe
throughout the night?

Tere Casas  ©2018

martes, 14 de noviembre de 2017

FOLLAJE




sin piedad
como broza de árbol otoñal
falleció el amor
se redujo a una hoja ocre
que el viento arrastra

Tere Casas®2017

jueves, 24 de agosto de 2017




camins de vent
camins de sorra
l´aire aixeca
i deixa ombras

Tere Casas©2017 

jueves, 23 de marzo de 2017

NOSOTROS LOS OBREROS




Somos  albañiles de la vida.  Movemos ladrillos, palas y cemento.  Construimos puentes.  Levantamos murallas. Hasta nos arriesgamos con pasadizos y ventanas. Queda erigida una ciudad, una existencia, un recuerdo. Transitamos senderos sin creer dejar constancia. Los herederos de la vida serán quienes inmortalicen este pasado y seremos reminiscencia entre los nuestros.


Tere Casas ®2014/2017

domingo, 19 de febrero de 2017




In this forgotten story
I cannt see 
Whether it has been love or hate 
To let the broken window
Stand by itself



Tere Casas@ 2017


viernes, 9 de diciembre de 2016

ABOGADOS




Como un juez, la envolvió en sus redes, matándola con el veneno de las leyes.



Tere Casas ©2016

martes, 10 de mayo de 2016




no traigas rosas negras
ni rojas
ni blancas


solo añoro
tu presencia
por extraño que parezca


Tere Casas  ©2016

lunes, 13 de julio de 2015

SOBREVIVIR





Se miran y se olfatean.  El antílope grácilmente cierra sus  párpados. El verde mirar del tigre se hunde en él, haciéndole temblar asustadizo. Comienza una carrera entre la maleza. En diagonal.   En círculos.  El frágil e inocente animal respira afanosamente,  mientras el felino astuto y experimentado  huele el miedo de su presa,  en esa galopada donde tiembla la comarca al avecinarse el cruce de destinos.  No vence la perfidia en esta contienda sino la naturaleza en la tierra de ritmo en sequía.

Tere Casas ©2014

martes, 14 de abril de 2015

Sorolla y tú





Imagino a Sorolla en este jardín, moldeando la luz que se filtra a través de las primaverales glicinias, y deleitándose con el cuchicheo de la fuente, mientras, te recuerdo, Madre.   

Tere Casas © 2012

miércoles, 7 de enero de 2015

VESTALES DE LA PENUMBRA





Los símbolos en la cueva, de la montaña al Este, revelan: durante la tétrada de eclipses lunares deberán encerrarse las vírgenes en la profundidad de su cripta hasta la aurora.  Profecías como estas son ignoradas por los lugareños cada año.  Únicamente la vieja Meaghan sabe que siempre, al amanecer de estos eclipses, aparecen tres doncellas degolladas. 


Tere Casas  ©2014  Seleccionado para la antología Microterrores de Diversidad Literaria, S.L. (España)

jueves, 2 de octubre de 2014

ABSENTA SIN DEGAS




No amanece aún y canta un gallo trasnochado.  Oigo el ruido de carros como marejada lejana.  La pereza domina y me niego a mover un solo músculo del cuerpo.  Me hago un ovillo entre las sabanas.  Mis ojos se aferran a sus celosías.  La respiración es lenta y cauteriza.  El mundo duerme y, con el mórbido deseo de desperezarme, mi entidad dormita con él.  Fin de siglo anuncian.  No es época de ajenjo ya. He de abrir los ojos a esta nueva etapa que perece antes de comenzar.


Tere Casas ©2014

miércoles, 4 de junio de 2014

DE CONCEPCIÓN INMACULADA VINISTE TÚ


en el enramado
de naciones
reinas tú
                                          soberana

bajo tu manto
      amparas con amor
                                               los hijos de la tierra


Tere Casas © 2009

viernes, 9 de mayo de 2014

MATERIAL NECESARIO





Con cierto abandono han dejado los aparejos de costura sobre el mesón.  Todo parece dispuesto para la colección de invierno.  Revisado los patrones.  Se aceitan los pedales de las máquinas.  Las tijeras diligentemente se afilan.  Conos de hilos hacen derroche de color. Las agujas desfilan ágiles hacia el alfiletero.  Únicamente falta un detalle,  han olvidado traer la tela.

Tere Casas ©2014
Seleccionada para formar parte de la  Antología "Otoño e Invierno" 2014, Diversidad Literaria- Madrid, España

miércoles, 26 de marzo de 2014

CONCURSO



Después de haber dejado sus escarlatas uñas rasgadas entre las teclas A y Z de su vieja Olivetti; de colmar una copa de vino tras otra dejando exhausta y vacía la botella.  Todo ello almacenando a su izquierda prístinas hojas de papel, atiborradas ahora, de gerundios, artículos, nombres y adjetivos.  Luego que dieran las negras manecillas del reloj  dos vueltas completas marcando el inicio de un nuevo día.  Descubrió, con sombría alarma, las bases del concurso donde especificaban en negrilla: máximo 100 palabras.

Tere Casas© 2014

lunes, 20 de enero de 2014

¿DÓNDE QUEDÓ EL ENCANTO?




Recordaba antiguas navidades, donde el encanto radicaba en decorar mi hogar: nacimiento aquí, cesta de piñas allá, aromáticos centros de mesa, velas por doquier, y el árbol, dominando el lugar con su altura de dos metros, henchido de adornos, casi todos, elaborados por mis manos.  Escuchando música decembrina de villancicos españoles, por mis raíces; gaitas y aguinaldos, por mi adopción venezolana y relleno de música tradicional anglosajona, por querencias ya lejanas.  Sentaba en el centro del lugar, envolvía regalos con papeles y cintas multicolores.  Bebía ponche planificando la cena de Nochebuena, y respiraba profundamente el aire fresco de la temporada, el que  barría el cielo de nubes y dejaba brillar un tímido sol.

Han pasado muchos años desde entonces, quizás más de veinte, aún resplandece el mismo sol.  Todos se han hecho mayores, ya no hay niños correteándonos. Sólo existe el recuerdo de aquellas navidades que ahora no fulguran.  Este 24 en la noche, como desde hace tiempo ya, cenaremos en silencio mi marido y yo. La tele mostrará imágenes vocingleras,  nos sentaremos un rato frente a ella y nuestros gatos se nos unirán.   A las 10 un beso de buenas noches, nos acostaremos: mi marido, mis gatos y yo.


Tere Casas ©2013

sábado, 7 de septiembre de 2013

HOMBRECILLO DE MADERA




Llueve su rostro, así como la mañana nos arropa con su manto acuoso.  Silueta abatida.  Resalta el múltiple colorido de un traje arlequinesco sin lograr encender admiración entre su público.  Como un soldado de plomo, erguido, metódico y geométrico cree avanzar pero queda irremediablemente atascado.  Sus piernas de madera no tienen movimiento.  Sufre en silencio.  Cae la estanquilla y muestra una hornacina vacía.  Allá donde habitaba su corazón, sólo queda el enrojecido lacre de una pasión olvidada.

©Tere Casas 2013

lunes, 1 de julio de 2013

AQUELLA ROSA DE PAPEL


Triste vestido el que lleva, tachonado de melado, que más se asemeja a su color que a su sabor.  Encierra en cada pliegue una cita que callada y reveladora expone los sentimientos que alguna vez clamaron  en su temple. Y dice: “Lo necia que….”.  Necia pudiera haber sido al creer en su amor o bien, necia, por almacenar esos celos homicidas, y sin sentido, que su corazón albergaba.  El “perdona” y “ten cuidado” se suman.  Perdonarla, a ella.  Por arder en hogueras de desconfianza o simplemente ser prudente y caminar por el jardín con cautela.   Creyendo terminar con un “comenzar” hacia algo nuevo o un “nunca” de algo que mustiamente perece, en las espinas adheridas a un tallo inexistente, dejándola envejecer entre recuerdos desterrados.

Tere Casas ©2013